Los pensamientos rigen nuestras emociones

Los pensamientos rigen nuestras emociones

 

Es totalmente conocido que cuando nuestros pensamientos son negativos, nuestro estado de ánimo baja hasta el punto de no querer hacer nada, sentirnos infelices, desdichados, sin motivaciones.

Un pensamiento negativo puede derivar a una cadena continua de pensamiento rumiante negativo, son pensamientos negativos continuos en todo lo que hacemos o nos pasa. Este tipo de estado no hace hasta paralizar nuestros actos, nuestro día a día; nos lo pone realmente muy difícil; pudiendo llegar a padecer un estado depresivo de ánimo.

Cuando noto estos pensamientos en mi cabeza, como por ejemplo; síntomas de incomprensión social, de insatisfacción laboral e incluso personal,… entonces soy consciente de estos pensamientos y de las emociones negativas que me generan. Los acepto y reconozco que han aparecido por algo que lo ha motivado; como consecuencia de algunos momentos o acciones, pero sé que se pasarán y eso me alivia. Se pasarán si pongo mucho de mi parte, sino es necesario pedir ayuda al médico o terapeuta.

De un libro que leí dice que nosotros “somos los arquitectos de nuestra vida, de nuestro destino”, con nuestras decisiones, nuestras responsabilidades; también es buena saber que si caemos en una crisis por el trastorno mental, seremos capaces de recuperarnos y continuar.

Al principio de mi trastorno no era consciente de mis pensamientos y de las emociones que me generaban, incluso culpabilizaba a mis seres queridos y me sentía como víctima. Con el tiempo he ido aprendiendo, con ayuda de terapia y mindfulness, que se puede entrenar un poco para evitar que salgan tantos pensamientos negativos en la mente y poner otros de más positivos, o intentar focalizarme en alguna actividad que me llene de alegría. Sería como observar desde fuera lo que mi mente me dice, con esos pensamientos rumiantes y destructivos o negativos.

Una técnica que me funciona es antes de dormir tener en la mente situaciones que me han generado bienestar, alegría o gratitud. Es dormir con pensamientos positivos, así puedo entrar en calma y serenidad para coger el sueño. Se trata de hacer una valoración positiva del día, aunque sea sólo un par de detalles porque hay días realmente malos. Antes llegaba al final del día con la sensación de haberlo desperdiciado, de que podía haber hecho mucho más; en cambio, ahora puedo llegar con esa sensación pero valorar pequeños momentos del día que me han aportado mucho, para bien.

Concluyendo, volviendo a los pensamientos, los positivos atraen emociones mejores como la alegría y otros sentimientos buenos. Así que vale la pena ir metiendo en la mente más positivos para así neutralizar los negativos.

 

Montse Aguilera

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