Ataduras

La vida me ha puesto frente a frente, en diferentes momentos, contra la pared, sin derecho a quejarme, sin voz para hablar de lo que he vivido y sufrido.

Recuerdo mi primera vez, llegué sin darme cuenta de nada, me ubicaron en una habitación desolada, apenas una camilla y un lavabo, entonces desperté, aturdida y asustada y cuando quise mover los brazos, sentí que no podía, había algo que lo impedía, estaba atada!! Quise levantarme y volví a notar mis piernas bloqueadas, también estaba atada!! Me puse a llorar al principio pero la rabia se adueñó de mi y empecé a gritar, socorro…

Al rato vinieron dos enfermeros y me intentaron calmar, decían que lo hacían por mi bien, que no querían que me hiciera daño, les pedí por favor que me desataran, ellos prometieron hacerlo cuando estuviera más tranquila, ahora no, más tarde…

No sé cuánto tiempo pasó, se me hizo eterno el tiempo, lloraba sin parar, me sentía indigna, frágil, desesperada, preguntándome que había hecho yo para estar así… entonces recordé que había ingerido pastillas, muchas, no recuerdo, y me desperté en un lugar hostil, frío y deshumanizado…

Me acordé de Dios, soy atea, pero lo invoqué… Dios, Universo, injusticia, piedad..

No sé, perdí otra vez la noción.

Ellos aparecieron otra vez, amables, parlantes, me desataron las piernas y luego los brazos, dijeron que tenía que dormir ahí y que al día siguiente me pasarían a otra habitación. No dije nada, estaba aturdida y muy triste, me dejaron sola y me acurruque en una esquina de la habitación, implorando salir de ahí, irme lejos, desaparecer cómo había intentado hacer unas horas o un tiempo antes, había perdido la noción del tiempo…

Volvieron a entrar y me levantaron del rincón donde estaba y recomendaron que no hiciera eso, que volverían a atarme, me puse de pie y me metí en la cama, tenía frío y trajeron una manta.

El mismo cansancio y tristeza me adormeció y rogué que llegara el día siguiente preguntándome si sería igual que hoy, si volvería a estar contenida… caí exhausta, rendida y con mi dignidad rota.

Al día siguiente no salí de la habitación, no había habitación libre, volví a sentirme una mierda…

 

Ataduras

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